Jade May Hoey

1974-2004

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17.5.06

Albaceas

No sé bien si la cosa viene de estar un poco triste y de indagar donde no me corresponde, pero está visto que lo mío es escarbar y escarbar, y ayer, sin quererlo -aunque un día de estos alguien me va a decir qué es lo que quiero y qué lo que dejo de querer- me encontré charlando con una amiga acerca de la muerte y del espanto multiplicado que la parca representa en estos tiempos de virtualidad.
Bueno, sí, el blog es una instancia personal, y por ello, por estar cerrado por un candado del que sólo el dueño conoce el santo y seña, es poseedor del extraño privilegio de poder sobrevivirnos, de no morirse con nosotros.
Por eso, por la tristeza implica un blog erigido como el santuario de alguien que ya no está, yo le comentaba que no me parecía demasiado seductora la idea de dejar que el blog nos sobreviva hasta que el servidor, ese extraño hotel en que todos estamos alojados, dictamine el adiós definitivo.
Ella me anotó su contraseña en un papelito y me dijo: tomá, encargate vos. Y me dio las indicaciones: cerralo, o no, mejor seguí vos con el personaje, que te va a salir bien. Y yo un poco me asusté por tamaña responsabilidad, pero ya que estamos, voy a cometer la patraña inversa: cambiar mi contraseña para que sea la misma de ella para que llegado el caso, elija el mejor final (notífiquese, comuníquese, hecho que sea, archívese).
Pensé que estaría bien un último texto y que, a la usanza inglesa, no sea triste, que lo bueno todavía estar por venir. Y una semana después, antes de que esto se convierta en un cementerio de flores y un desierto de lágrimas, se baje la persiana. O mejor aún: repartir invitaciones y que la fiesta escritural siga con otros nombres, que es como debería ser.

Comments on "Albaceas"

 

Anonymous aydesa said ... (17/5/06 16:20) : 

no será como compartir el cepillo de dientes?

 

Blogger paula said ... (18/5/06 09:58) : 

esto es algo que siempre pienso. todavía no le entregué mi contraseña a nadie, que como es exactamente la misma que uso en todas las cuentas de correo y en todo lugar que se me requiera una, es más o menos lo mismo que entregar... que entregar qué? no sé, no sé... voy a seguir pensando. después vuelvo.

 

Blogger Vero said ... (19/5/06 00:41) : 

Me da impresión pensar que si me muero alguien podría seguir escribiendo en el blog haciéndose pasar por mí (por lo que dijo tu amiga de seguir con el personaje). Tu opción me parece mejor. Todo esto me hizo acordar a mi vecino, que ya tiene pensado lo que quiere que diga su lápida: "¡Qué llorás, lágrimas de cocodrilo!"

 

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