Jade May Hoey

1974-2004

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16.3.06

El camelo del borrado

¿A quién se le ocurrió el camelo de las gomas para borrar tinta? Las gomas nunca sirvieron para borrar nada que no fuera lápiz y eso a costa de llenar la hoja de esas partículas que tanto costaba despegar.
Sin embargo, la mayoría de las gomas que yo conocí venían provistas de esa mitad inútil, azul en el caso de las regordetas, gris oscuro en el de las más estilizadas, que estaba condenado a mudar su inmortalidad al tacho de basura.
Ahora es el tiempo del liquid paper, un engendro venenoso que pinta de un blanco pegajoso la superficie a borrar y el peligro de intoxicación ha sustituido a la posibilidad de la hoja rota por el esfuerzo inútil.
Hay quien le llama corrector (lo que se emparenta con esa línea de bautismo oficinesco que ha llamado resaltador al fibrón de tinta clara y marcador al de tinta oscura), pero no falta quien lo conoce como mágico.
Lo conozco en dos versiones. La una es en formato lápiz y yo nunca he acertado la presión justa para borrar lo que pretendo. Además, está una dificultad que me incumbe a mí y a todos los que padecen una caligrafía desapegada: se requiere de suma precisión para volver a transitar el camino del trazo original. La otra se compone de un mecanismo desmontable tal que, por un lado está el frasquito que porta el líquido, y por el otro una tapa provista de un pincelito que, munido de la leve humedad que le otorga el frasco en todo momento anterior a su apertura, se aplica sobre la superficie a blanquear.
El resultado inexorable es el pegote aquí, en el papel que quiero depurar de errores, y allí, en el frasco. Es que en la medida que va acumulando centimetraje de borrado, las hebras del pincelito se quedan con toda la suciedad habida en el papel.

Comments on "El camelo del borrado"

 

Anonymous maray said ... (16/3/06 17:28) : 

el pasado nos atormenta, verdad? A veces me pego intentando usar el corrector en el PC. El corrector (aqui llamamos corretivo) nos daba un cierto tiempo pa pensar sobre el error cometido, enquanto secava. La tecla DEL es tan rapida que erramos sin pensar, sin ningun dolor. La modernidad no tiene culpas ni castigos.

 

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