Jade May Hoey

1974-2004

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3.2.06

Mandrágora

Ayer, o tal vez anteayer, se cumplieron las primeras siete semanas sin el disco de Sabina.
Se lo presté a Mechi sin pensarlo demasiado, como si me hubiese tomado desprevenido en el medio de una borrachera y ahora comienzo a echarlo de menos, en particular porque sé que ya nunca me lo devolverá, como tampoco me devolvió el libro que le presté hace unos años, cuando me gustaba evangelizar mi literatura preferida, incluso entre aquellos que nunca habían tocado un libro.

Para ser sincero, nunca pude escuchar el disco de Sabina con mis propios parlantes. La lectora de CD tiene esas cosas. A veces le da por no leer determinadas partes de los discos que consigo en préstamo y a veces, muy cada tanto, no lee nada de nada y ésta fue una de esas veces, y lo lamenté profundamente. Por Pablo que me lo prestó y por las grabaciones traviesas del joven Sabina en los tiempos de La mandrágora, una joyita que no podría conseguir en ninguna disquería, aunque ahora, que la salud de Joaquín viene entrando en su cuarto menguante, no es descabellado fabular con la pronta edición póstuma de semejantes despropósitos.

Ahora que recuerdo, hace poco, tres o cuatro meses, presté media docena de libros a un pibe que ponía mucha atención a mis disparates y como quien no quiere la cosa me pidió que le recomiende “algo como para empezar”, y yo qué sé por dónde se le entra a la literatura. Si fuera mi hijo y tuviera ocho años lo pondría a leer H.G.Wells, que tiene una obra extraordinaria, para que no le pase lo que a mí, que empecé por Verne. Así es que antes de sugerirle un listado de obras elementales para el lector en ciernes, separé de mi biblioteca algunos tomitos y al otro día se los traje. Puse -entre un par que ahora se me escapan- a Cortázar, a Wilcock, a Capote y a Steinbek. Con eso, pienso, tiene que andar.

Para quitarle de encima el rictus emotivo que le atacó cuando me vio aparecer con los libros, le dije que no se hiciera problemas: un tipo que no respeta la entidad “libro”, no me los devolvería; uno que la apreciara, tampoco. Así que en ese momento y ante su gesto asombrado, di mis libros por perdidos. O donados. Qué mejor. Después de todo siempre me he declarado partidario de andar por la vida con la menor cantidad posible de equipaje, que en el caso de los libros serían unos veinte volúmenes. Al resto, al cabo de la lectura, les cabe esperar el olvido en el fondo del cajón o ser ofrendados a quien tenga ganas de leer y no tenga qué. Yo he sido de esos y mi modo de saldar esa deuda de amor es ésta: prestar los libros sabiendo que los regalo.

Pero por el libro que le presté a Mechi mantengo un afecto particular. Además de ser un regalo de cumpleaños (de mis 24, parece ayer) tiene una dedicatoria que me gustaría escupirle en la cara a la personita que lo firma. Pero fuera de todo incordio, con ese libro le perdí el respeto a los diálogos y aprendí a apartar de mi camino los signos de pregunta, los de interrogación, las rayas y más de la mitad de los puntos y seguido, pero su historia es bastante ordinaria, así que no pagaría por volver a tener un ejemplar conmigo.

Mechi no lo leyó nunca. Sé que en algo la confortó porque en aquel tiempo tenía un novio que daba clases de tango, un tipo muy agradable, rubio, flaco, ligeramente tartamudo, que pensaba que yo le había perdido el respeto a Mechita, y el tipo estaba fascinado con el libro, a punto tal que se lo leía en voz alta y a todas las horas. Naturalmente sólo una mujer demasiado ingenua (Mechi lo era) podría reclamarle fidelidad a un profesor de tango y ya no he sabido de él más que por algún comentario más bien estúpido, como que el tipo se hacía llamar por su segundo nombre, que era el único que la tartamudez le permitía pronunciar de un tirón.

Quiero escuchar a La Mandrágora. Estoy antojado. Como una mujer preñada.

Comments on "Mandrágora"

 

Blogger Marce said ... (3/2/06 15:24) : 

Justo estoy escuchando "19 días y 500 noches". No es lo mismo, pero si quiere le paso un poquito, Ahora que...(el tema) está bonito.

 

Anonymous fander said ... (3/2/06 15:37) : 

No es un disco que me enloquezca pero tiene un par de buenas canciones. Por caso Nos sobran motivos.

 

Blogger Marce said ... (3/2/06 16:13) : 

Ya está, cambié de track, se lo estoy pasando. ¿escucha?

 

Anonymous fander said ... (3/2/06 21:27) : 

Póngalo al palo, que no me disgusta.

 

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